domingo, 14 de junio de 2009

A veces

Héme aquí nuevamente, intentando encontrar las palabras precisas e inexistentes para explicarme a mí misma porque no puedo salir (o más bien dicho porque no quiero salir) de este estado tan inerte, tan terrenal, tan alejado de lo que siempre creí ser. Un frío día de junio, faltando exactamente siete días para mi cumpleaños número dieciocho, escuchando el susurro de la lluvia y la sublime voz de Juliette, ¿qué encontramos? PUNTOS SUSPENSIVOS. Es tan extraño no percibir ni siquiera un pequeño atisbo de melancolía, es tan extraño sentirte fría e inmune a todo lo que te rodea, a todo eso que solías llamar "sentir".

Hasta estar frente a una pantalla moviendo mis dedos sincronizadamente sobre botones me parece ajeno, , cuando siempre me aferré a las letras como si fueran mi boleto hacia la isla desierta que nunca tendré, ¿que tanto puede hacer la gente sobre ti, para que termines por no entender, creer, crecer? nada, la gente en realidad nunca hace nada.

¿Y saben? tampoco me importa, a veces me ahogo en un vaso de agua, otras veces nado en él, otras veces trato escalarlo e intento descubrir que es lo que podré obtener, hay veces en que me canso, hay veces en que me arrastro, hay veces en que lucho, escucho y me dejo escuchar, hay veces en que no está del todo mal sacar mis barreras y mostrarme como tal.

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