Cuando todavía ningún humano intentaba conquistar la tierra, había un lugar muy escondido dentro de la selva, llamado ñoñaldea. En ñoñaldea existían infinitos habitantes distintos, pero yo te contaré la historia de la Srta. Kryptonita…
La Srta. Kryptonita (como lo podrás imaginar) era muy pequeñita, pero también muy brillante y verde, ella vivía en lo más profundo de las nubes, y como estaban en lo alto, cada vez que se asomaba a mirar el paisaje, podía ver lo felices que eran todos los habitantes de ñoñaldea, gracias a su locura.
UPS! Olvidé ese detalle (que torpe soy a veces), Kryptonita era una señorita muy especial, porque además de ser brillante y verde, ella tenía muy escondida en su corazón una locura de colores, que era capaz de borrar cualquier mal sentimiento de ñoñaldea.
Pero un día, la pequeña Kryptonita subió a su nube y observó algo que no le agrado para nada: ¡Todos los habitantes de ñoñaldea estaban discutiendo! Ya no había risas, ni colores de locura, todos estaban contra todos, y lo peor de todo, es que era a causa de UNA NIÑA… sí, había llegado una niña a ñoñaldea, y se llamaba la niña quesoroquefort.
La niña quesoroquefort había escuchado y leído mucho sobre ñoñaldea, y siempre quiso visitarla, ya que estaba un poco cansada del mundo de los hombres, que siempre tienen muchos problemas, y (porque no decirlo) también estaba cansada de que la rechazaran por su olor a queso, ella pensó que los habitantes de ñoñaldea (tan buenos que se leían en los libros) si la aceptarían con su “defectito”.
Poco a poco, con tantos malos ratos, todos los ñoñaldeánicos fueron tornándose grises, y kryptonita se puso muy triste, porque sintió que su locura ya no servía para nada.
Un día paseando por las periferias de ñoñaldea, mirando las nubes, kryptonita percibió un olor extraño, pero para su sorpresa, era agradable, unos pasos más allá se encontró con la niña quesoroquefort, que estaba también muy triste por no poder hablar con nadie.
Kryptonita sintió un poco de temor, porque nunca antes había hablado con una niña, ni tampoco había sentido un aroma que hiciera a su nariz respingar :), así que (como podrás nuevamente imaginar) fue la niña quesoroquefort quien se acercó a ella, y, sorprendentemente, comenzó a sonreír…
En ese momento, Kryptonita sintió que su corazón se abría, y pudo llenar de su locura a la niña.
Desde ese día, ellas no dejan de observar a los habitantes de ñoñaldea desde las nubes, tan felices que se veían (por cierto, ellos comenzaron a gustar del olor de la niña y ya no eran grises), kryptonita siempre le saca sonrisas a la niña quesoroquefort, y ella siempre hace que kryptonita flote por su olor.
Hay algunos que cuentan el cuento, de que a veces ellas juegan a unos juegos juguetones, y terminan por mezclarse tanto, que todo comienza a oler como un día de lluvia con queso, después extrañamente sale el sol, y aparece una especie de franja de colores (si, como los colores de la locura) en medio del cielo con nubes, a esto los ñoñaldeánicos lo llaman: Arco Iris.
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