
Cuando abres una ventana a las cinco y cuarto de la tarde (y me refiero al abrir en serio, no para airear la pieza), es mucho más que un simple buenas tardes, es mucho más que un canto de los pájaros, es mucho más que empezar a respirar. Cuando abres una ventana a las cinco y cuarto de la tarde, la ciudad está mas calma, no ha comenzado el temido pic del horario pic, no ha comenzado el hedor a rutina, ni el dolor de sueño ni la falta de cabeza, la gente aun camina a paso libre, el viento aun llega a tus oídos, y el cielo comienza a insinuarte el espectáculo del ocaso. Cuando abres una ventana a las cinco y cuarto de la tarde, la vida sigue siendo vivible y mejor aun, SOBRE-vivible, el té no es una pérdida de tiempo y en alguna que otra esquina un fumador sentirá las fuerzas para dejar de serlo, para detenerse a aspirar satisfacciones, palpar esperanzas y degustar convicciones. Cuando abres una ventana a las cinco y cuarto de la tarde parece que si saltas, parece que si saltas...
¡Micro de mierda, con ventana sellada!
Que lindo :) .
ResponderEliminarTe quiero y extraño ! :(