domingo, 14 de junio de 2009
Número setenta y tres
Parece pasmado en el metal. Un escalofrío me revuelve las neuronas, y las ganas de no ver, y las ganas de ya no sentir más. Escuchar ese sonido retumbando en mis oídos (sé fuerte, solía decir, que aquí todos son pisados como un papel), mientras el viento comienza a lastimarme la cara. El señor de ropas verdes me persigue (me recuerda a un oscuro lugar lleno de musgo y miedo), aparece y desaparece, una y otra vez, se nos acaba el aliento. Un dos tres, desesperación, cuatro cinco seis, no debes respirar, siete ocho nueve, el frío se está alejando, ya llegamos al trece... ¿Quién apagó la luz?
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